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¡¡Ho, Ho, Ho!! Feliz Navidad... (¿ya?)

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¡¡Buenas a tod@s!!

Ya es Diciembre, y tal y como os prometí no hace mucho, estaba a puntito de dar una divertida sorpresa. Para no perder tiempo en preliminares, ¡aquí está! Como dice Maria Carey, Santa Claus is coming to town!!

Santa Xmas Tree Ball

Se trata de un nuevo patrón, para hacer este divertido adorno de Papá Noel para vuestros árboles de Navidad. El patrón surgió hace ya un tiempo. Hice el que está colgado de mi árbol, unos cuantos más para algunos encargos, y ahí se quedaron las notas del proceso.

Hace no mucho, alguien me preguntó por este amigurumi, y coincidió con una limpieza de fotos donde encontré todas las que iban a ser parte del patrón en aquel entonces. Por eso, ni corto ni perezoso, terminé de editar el patrón (ya estaba testeado, en su fase notas en la agenda, por tejedores amigos) y hoy puedo presentarlo feliz para quien quiera hacerse con él. 

Ahora, puedes encontrarlo disponible en castellano en la pestaña de arriba (Patrones), o puedes buscarlo en mi tienda ravelry. En la sección de patrones solo se encuentra disponible en castellano, mientras que en ravelry podéis encontrarlo en castellano y en inglés.

Me parece que en ravelry cobran un poco más caro, pues aplican tasas de derechos de autor, y etc., relacionado con el comercio de contenido digital en la Unión Europea. Por eso, para quién quiera hacerse con este patrón en estos días, voy a compartir un código de descuento en un ratito a través de mi cuenta de instagram, para aplicar en ravelry.

Santa Xmas Tree Ball

En cualquier caso, espero que os haya gustado este diseño. Si os hacéis con el patrón, muchas gracias y aquí me tenéis para cualquier duda.

Un saludo enorme,


Una bufanda para el calor...

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¡¡Buenas de nuevo!!

Os prometí volver pronto y así espero que sea de cara al próximo año. Este proyecto lleva acompañándome desde hace bastante tiempo, como para dejarlo ahora...

Os cuento la historia de la entrada de hoy. Todos los años, desde que lo hecho a mano se ha puesto tan de moda y los que vestíamos como abuelos ahora vamos a la última, a principio de temporada echo un vistazo a las pasarelas de esos caros, carísimos, diseñadores que se encargan de decidir que se puede poner el pueblo llano. Y como sus presupuestos están por encima de mis previsiones de gasto, y en muchos casos su habilidad por detrás del buen hacer de madres y tías, siempre acaba saliendo algún jersey o alguna chaqueta inspirada de esas fuentes. No es necesario copiar o plagiar, pues los grandes diseñadores tienen en sus ateliers acceso a tintar lanas a sus preferencias, o baterías de esclavos que tejen millones de combinaciones hasta que dan con el diseño que buscaban.


Hilando con el asunto de la entrada, el año pasado la inspiración vino de la mano de Missoni. Me hicieron una chaqueta inspirada en su colección, buscando jugar con un gradiente de tres gamas diferentes y el resultado puede apreciarse en alguna de las fotos. La prenda quedó perfecta, con un diseño de una trenza ancha repartida en espalda y delanteros como motivo principal, unos bolsillitos muy carcas y un cuello deportivo doble. Las mangas, lisas y algo anchas para que la chaqueta no fuese ceñida... 

Con el diseño del cuello en pico, pensando en un invierno donde hiciese algo de frío, faltaba algo para que el cuello no sufriese demasiado, así que busqué la bolsa de restos de lana de la chaqueta, solo tuve que pensar cómo tejer para la bufanda que podía salir de ahí...

Tal y como puede apreciarse en las imágenes, la elección fue un sencillísimo falso punto inglés que queda genial en bufandas (y si a alguien le interesa, es un punto perfecto para principiantes). A medida que tejía, me asaltaba la sensación de que estaba resultando un poco ancha. Pero lo cierto es que estoy muy contento con el resultado...


Como curiosidad sobre la prenda, os contaré que para recrear las mismas secuencias en el jaspeado hubo que jugar con los ovillos hasta encontrar el orden de la secuencia correcto. Eso supuso que la bolsa de restos tuviese montones de trocitos pequeñitos que acabaron convertidos en la bufanda que hoy os enseño, aún a costa de tener que esconder mas de un millón de hebras.

Lo divertido de todo este proceso es que el resultado es una bufanda a juego con una chaqueta que nadie más en el mundo tiene, siguiendo tendencias de pasarela gracias a la pericia de unas manos que hicieron mi prenda con cariño...

Espero que os haya gustado esta entrada. Tengo unas cuantas más a puntito para sacarlas del horno cuando toquen, y hacer así de mi vuelta al mundo blogger una constante y no solo un impulso temporal de fin de año... Si a alguien le intriga el (sencillísimo pero resultón) punto de la bufanda, ponedme un mensajito en alguna de mis redes sociales y os lo cuento sin problema ninguno.

Por mi parte, solo me queda despedirme con un saludo enorme ¡¡hasta la próxima!!

Pues si que soy desastre...

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¡¡Muy buenas a todos!!

El título lo dice todo, y es que no puedo hablar de mi en otros términos. Últimamente, no tengo tiempo para tejer mucho, y aún menos para poneros al día en este pequeño rincón de la maraña de información que es internet, pero hoy he sacado un huequecillo para ponerme un poco al día con todo lo que ha pasado. El Otoño puede parecer una estación complicada para volver, pero septiembre es el mes de los inicios y a mi también me apetece retomar... 

Escoger una ingeniería como formación a mi me pareció la forma más acertada de iniciar mi vida profesional, y sigo feliz de mi decisión. Pero cuando llegas al mundo laboral, te das cuenta que casi nada de lo que has estudiado te sirve de mucho, y hay que recurrir a un concepto muy divertido: formación continua. Esto no es más que lo de siempre: reciclarse o morir. Así es que, si parte del día es para trabajar, otra parte para seguir formándose y hay que dormir, Netflix y las agujas se quedan un poco en el armario.


Siempre en la vida hay momentos, y ciclos en los que dedicamos nuestro esfuerzo a temas completamente diferentes, lo cual nunca quiere decir que abandonemos otros aspectos que han ocupado nuestro tiempo en otras épocas. Sin ir más lejos, aunque no tengo demasiado tiempo para ello, tengo muchos proyectos empezados y la agenda repleta de inspiración (¿quién no ha oído hablar del Bullet Journal estos días?), pero al margen de como lo organicemos, el tiempo es muy limitado, y sólo podemos dedicarlo a una cosa a la vez. Ahora, por ejemplo estoy liado con un proyecto a largo plazo: se trata de una bonita manta tejida con agujas de doble punta. Como tengo muy poquito tiempo, prefiero tejer a rematar, y la mesa la tengo llena de UFOs (ya sabéis, objetos sin acabar de sus siglas en inglés). Debería tirarme un par de semanas solo cosiendo y escribiendo entradas para este blog, y hay hueco para hacerlo más pronto que tarde...

Hoy solo he pasado para saludar y tratar de mantener vivo un rincón muy importante para mi, y puedo prometer y prometo aparecer por aquí con más frecuencia (lo cual ahora no es demasiado difícil). Echando la vista atrás, este año se cumple el décimo (¡DÉCIMO!) Aniversario de este blog. Este proyecto empezó justo antes de aquel enorme boom en nuestro país por todo lo hecho a mano con cariño, y cumplir toda una década en el mundillo (con mayor o menor éxito) habrá que celebrarlo como se merece, ¿no creéis? Stay tunned!!

Un saludo enorme,

¡¡Margaritas por primavera!!

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Aprovechando la entrada de la Primavera, aún a pesar de que por aquí se esté comportando como una auténtica loca que no nos deja claro que vestir, se me ocurrió recuperar uno de los primeros patrones que puse a la venta. Se trata de una divertida y realista margarita que auna dos cosas que me encantan en un amigurumi: sencillez y versatilidad.

 

Este patrón lo redacté hace ya unos años pero, como diría cualquier abuelo cebolleta, hay que mantenerse al día. Por eso, decidí dar un buen lavado de cara a la edición de este patrón y actualizarlo a como edito mis patrones últimamente. Tengo que admitir que, cuando vuelo a tejer alguno de los patrones que tengo disponibles a la venta, utilizo mis notas y no la versión editada de los mismos. Por eso me he encontrado con alguna que otra errata en alguna ocasión al revisar alguno de ellos (hay que dar las gracias en muchos casos a los "testers" de las versiones casi definitivas), si bien no ha sido el caso del que nos ocupa.


No obstante, esta entrada no va a ir solo de una revisión normal y corriente, sino que algo más de sustancia debe esconderse detrás, ¿no creéis? Para revisar mi patrón, se me ocurrió tejer alguna margarita más: la versión de hoy está tejida con algodón. Si os soy sincero, he perdido la cuenta de la cantidad de veces que he repetido este patrón: lo he tejido con acrílico, con algodón, con perlé... Y resulta tan rápido y tan sencillito que nunca me canso de hacer una margarita más.


Se me ha ocurrido, como proyecto a largo plazo, completar uno de esos bonitos dioramas, un escenario de cuento. Siempre que visitas algunos rincones de instagram u otras redes sociales, acabas encontrando universos en miniatura muy ricamente decorados, y he pensado que esta florecilla tan primaveral, tan sencilla y tan noble, convertida por derecho propio en icono del amor y el desamor (recordad el "me quiere, no me quiere") puede ser un bonito comienzo.

Además, quienes me visitan en instagram de vez en cuando ya han tenido algún que otro adelanto sobre algo que llegará pronto al blog. Como no podría ser de otro modo, ¡¡la margarita estará presente!!

Sólo me queda animar a todo el mundo que quiera a hacerse con este patrón tan versátil. Podéis comprarlo haciendo uso del enlace de la pestaña superior, a través de mi tienda ravelry o usando el marketplace de moda, Gurumi.com. Si no os gusta tejer, no sabéis o simplemente os apetece, también me podéis hacer un encargo. Para ello, poneros en contacto conmigo usando el correo electrónico, o mirad en la tienda de Dawanda, por si quedase alguna cosita que os pueda gustar en stock.

Por lo demás, ¡¡espero que tengáis una bonita Primavera!! Un saludo enorme,

Todo bebé debería tener su osito.

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El título de esta entrada es una de esas verdades, verdaderas y universales, a las que todos estamos acostumbrados. Por eso, hoy quiero presentar un divertido osito, con ligeras modificaciones respecto a su versión original.
 
Se trata del popular My Forever Friend Teddy Bear, un poco a mi manera. Tengo uno de estos ositos en la bolsa de UFO's, pendiente de ser cosido, pero este pequeñajo se ha adelantado. Una familiar va a ampliar la lista de nombres a memorizar para encuentros sociales eventuales, y mi madre le estaba preparando un regalito. Como parte de ese regalo, nació este pequeñajo. Mi madre, por su parte, está tejiendo un montón de cosas más para hacer una de esas bonitas y divertidas cestas de regalitos tejidos que tan habituales eran hace unos cuantos años y desaparecieron para dar lugar a insulsas "listas de nacimiento", completamente fuera de lugar. Honestamente, llegar a ese punto de practicidad mal entendida, en la que la gente llega al punto de acotar los regalos esperados a un par de listas en un par de tiendas me parece fuera de lugar.

 

Volviendo al osito, está tejido con Natura (I love it!!), en un azul muy particular. Me gustaba más este color, antes que el típico y ñoño celeste que siempre se utiliza para casos como este. Esos tonos tan pasteles y cándidos están muy bien para la ropa, pero hay que aportar un poco de rock a los bebés desde que nacen, y los colores más saturados son geniales para eso. Además, la ropita delicada con colores tiernos y tejida con mucho amor tiene su momento: cuando el bebé es bebé. Ya cuando crece un poco más se puede usar ropa más divertida, pero hay que vestir en cada momento lo que toca.

En cuando a sus dimensiones, pues no me acuerdo cuanto mide exactamente, pero tiene un tamaño muy apropiado para que un bebé juegue con el cuando empiece a coordinarse. Tiene la carita bordada, para que no haya piezas susceptibles de dar algún susto, y como quedaba un poco sosete sin ningún accesorio, le incorporé una corbatita. Lo que más problemas dio fue coser las orejas: las cosí y descosí, sin exagerar, tres veces. No me gustaba como iban quedando una vez cosidas, así que tocaba echar para atrás y volver a intentarlo. Además de eso, los ojos cambiaron varias veces antes de contar con el visto bueno generalizado y ,para que se mantuviese sentadito en una postura algo más erguida, le agregué una pequeña colita.

Espero que os haya gustado. Tengo un montón de cosas en el tintero para enseñar, pero el tiempo no me da para más estos días. Seguro que pronto os enseño más cosas, así que ¡¡estad atentos al blog!!

Un saludo enorme,

El gato que acabó siendo un cerdo

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Hace mucho tiempo, en un cuarto de lo más corriente, un tejedor creaba un Amigurumi. En secreto, había encontrado unos maravillosos restos rosados en el alijo de su madre, y punto bajo tras punto bajo, iba dando forma a uno de los dibujos de su bloc de notas. Todo iba bien, hasta que empezó a gastarse el color principal y tubo que improvisar, creando listas de colores para alargar la lana todo lo posible, y hacer que no acabase siendo un proyecto sin terminar. Quizás fue ahí donde empezó a gestarse su personalidad.

Pasó el tiempo, otros Amigurumis más impacientes salieron antes de las manos del tejedor, y el tierno amigurumi rosa que pretendía ser un gato acabó guardado con los proyectos pendientes. Hasta que un día volvió a llamar la atención de su tejedor, y se apiadó de su desdicha decidido a terminarlo. Sólo faltaba por acabar alguna pieza, y coser todo en su sitio tras colocar unos ojitos de seguridad para completarlo todo con el relleno que siempre acababa dando forma a todo Amigurumi. Pero el tejedor notó enseguida que ese muñeco estaba triste: no quería ser un gato. Dispuesto como estaba a que no existiese ningún amigurumi triste, improvisó. Unas pequeñas modificaciones y un par de costuras estratégicas (amén de un hocico apropiado), y quién hacía tiempo iba a ser un gato rosa acabó convertido en ¡¡un precioso cerdito!! Y fue feliz, y comió bellotas de algodón.

pork, amigurumi, pig, cerdo, cerdito


Casi llevados por un cuento infantil, os presento al muñecajo que hoy nos ocupa. La historia de más arriba es cierta en su fondo, todo ello adornado con unas divertidas florituras. Este cerdito empezó con la idea de ser un gato, pero la magia del crochet hizo que acabase siendo lo que es. Todos los amigurumis están compuestos de formas más o menos elementales, y luego agregadas con costuras estratégicas que les dan su forma y su carácter. Por eso, sobre un patrón básico, con sensibles modificaciones en las distintas piezas o su ubicación, podemos hacer que lo que iba a ser un gato acabe siendo un cerdito. Bien podía haber acabado siendo un perrete, un osezno o hasta una cabra, pero cuando presentaba las piezas para ensamblarlo todo me pedía a gritos ser lo que es.

Utilicé un acrílico algodonero (según la etiqueta) que tenía mi madre por casa, y el resultado es de lo más resultón. Desde hace tiempo, me acostumbré a trabajar con algodón, y se trata de una de mis fibras preferidas para tejer amigurumi, pero este acrílico de alta calidad tiene un acabado muy similar. No en vano, desconozco su precio pero estoy seguro de que no vale igual que un acrílico normal y corriente. Al muñeco, minutos antes de coserle el hocico, le agregué los ojos de seguridad de 10mm que podéis observar en las fotos, y no tiene mucho más misterio. Trabajé con una aguja de 2.5mm, y viéndolo puedo afirmar que se tiró demasiado tiempo en la bolsa de proyectos por terminar. Además, es de estos muñecos divertidos que tanto me gusta hacer últimamente ¡¡que son capaces de mover pies y manos para cambiar de postura!! La colita retorcida de por detrás, por cierto, es toda una ñoñada de lo más divertida. De pie, mide unos 27 cm de alto, y unos 21 cm sentado. De ancho, tiene sobre 13 cm, así que es de un tamaño perfecto para cogerlo y jugar con el a contar cuentos.

 

Decidme que os parece la historia de este Cerdito Rosa, si os gusta o si os parece que tiene rasgos algo "felinos", etc. Por mi parte, sólo me queda invocar esa conocida fórmula que todos conocemos y dice colorín, colorado, esta entrada se ha acabado. Un saludo enorme,