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¡¡Margaritas por primavera!!

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Aprovechando la entrada de la Primavera, aún a pesar de que por aquí se esté comportando como una auténtica loca que no nos deja claro que vestir, se me ocurrió recuperar uno de los primeros patrones que puse a la venta. Se trata de una divertida y realista margarita que auna dos cosas que me encantan en un amigurumi: sencillez y versatilidad.

 

Este patrón lo redacté hace ya unos años pero, como diría cualquier abuelo cebolleta, hay que mantenerse al día. Por eso, decidí dar un buen lavado de cara a la edición de este patrón y actualizarlo a como edito mis patrones últimamente. Tengo que admitir que, cuando vuelo a tejer alguno de los patrones que tengo disponibles a la venta, utilizo mis notas y no la versión editada de los mismos. Por eso me he encontrado con alguna que otra errata en alguna ocasión al revisar alguno de ellos (hay que dar las gracias en muchos casos a los "testers" de las versiones casi definitivas), si bien no ha sido el caso del que nos ocupa.


No obstante, esta entrada no va a ir solo de una revisión normal y corriente, sino que algo más de sustancia debe esconderse detrás, ¿no creéis? Para revisar mi patrón, se me ocurrió tejer alguna margarita más: la versión de hoy está tejida con algodón. Si os soy sincero, he perdido la cuenta de la cantidad de veces que he repetido este patrón: lo he tejido con acrílico, con algodón, con perlé... Y resulta tan rápido y tan sencillito que nunca me canso de hacer una margarita más.


Se me ha ocurrido, como proyecto a largo plazo, completar uno de esos bonitos dioramas, un escenario de cuento. Siempre que visitas algunos rincones de instagram u otras redes sociales, acabas encontrando universos en miniatura muy ricamente decorados, y he pensado que esta florecilla tan primaveral, tan sencilla y tan noble, convertida por derecho propio en icono del amor y el desamor (recordad el "me quiere, no me quiere") puede ser un bonito comienzo.

Además, quienes me visitan en instagram de vez en cuando ya han tenido algún que otro adelanto sobre algo que llegará pronto al blog. Como no podría ser de otro modo, ¡¡la margarita estará presente!!

Sólo me queda animar a todo el mundo que quiera a hacerse con este patrón tan versátil. Podéis comprarlo haciendo uso del enlace de la pestaña superior, a través de mi tienda ravelry o usando el marketplace de moda, Gurumi.com. Si no os gusta tejer, no sabéis o simplemente os apetece, también me podéis hacer un encargo. Para ello, poneros en contacto conmigo usando el correo electrónico, o mirad en la tienda de Dawanda, por si quedase alguna cosita que os pueda gustar en stock.

Por lo demás, ¡¡espero que tengáis una bonita Primavera!! Un saludo enorme,

Todo bebé debería tener su osito.

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El título de esta entrada es una de esas verdades, verdaderas y universales, a las que todos estamos acostumbrados. Por eso, hoy quiero presentar un divertido osito, con ligeras modificaciones respecto a su versión original.
 
Se trata del popular My Forever Friend Teddy Bear, un poco a mi manera. Tengo uno de estos ositos en la bolsa de UFO's, pendiente de ser cosido, pero este pequeñajo se ha adelantado. Una familiar va a ampliar la lista de nombres a memorizar para encuentros sociales eventuales, y mi madre le estaba preparando un regalito. Como parte de ese regalo, nació este pequeñajo. Mi madre, por su parte, está tejiendo un montón de cosas más para hacer una de esas bonitas y divertidas cestas de regalitos tejidos que tan habituales eran hace unos cuantos años y desaparecieron para dar lugar a insulsas "listas de nacimiento", completamente fuera de lugar. Honestamente, llegar a ese punto de practicidad mal entendida, en la que la gente llega al punto de acotar los regalos esperados a un par de listas en un par de tiendas me parece fuera de lugar.

 

Volviendo al osito, está tejido con Natura (I love it!!), en un azul muy particular. Me gustaba más este color, antes que el típico y ñoño celeste que siempre se utiliza para casos como este. Esos tonos tan pasteles y cándidos están muy bien para la ropa, pero hay que aportar un poco de rock a los bebés desde que nacen, y los colores más saturados son geniales para eso. Además, la ropita delicada con colores tiernos y tejida con mucho amor tiene su momento: cuando el bebé es bebé. Ya cuando crece un poco más se puede usar ropa más divertida, pero hay que vestir en cada momento lo que toca.

En cuando a sus dimensiones, pues no me acuerdo cuanto mide exactamente, pero tiene un tamaño muy apropiado para que un bebé juegue con el cuando empiece a coordinarse. Tiene la carita bordada, para que no haya piezas susceptibles de dar algún susto, y como quedaba un poco sosete sin ningún accesorio, le incorporé una corbatita. Lo que más problemas dio fue coser las orejas: las cosí y descosí, sin exagerar, tres veces. No me gustaba como iban quedando una vez cosidas, así que tocaba echar para atrás y volver a intentarlo. Además de eso, los ojos cambiaron varias veces antes de contar con el visto bueno generalizado y ,para que se mantuviese sentadito en una postura algo más erguida, le agregué una pequeña colita.

Espero que os haya gustado. Tengo un montón de cosas en el tintero para enseñar, pero el tiempo no me da para más estos días. Seguro que pronto os enseño más cosas, así que ¡¡estad atentos al blog!!

Un saludo enorme,

El gato que acabó siendo un cerdo

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Hace mucho tiempo, en un cuarto de lo más corriente, un tejedor creaba un Amigurumi. En secreto, había encontrado unos maravillosos restos rosados en el alijo de su madre, y punto bajo tras punto bajo, iba dando forma a uno de los dibujos de su bloc de notas. Todo iba bien, hasta que empezó a gastarse el color principal y tubo que improvisar, creando listas de colores para alargar la lana todo lo posible, y hacer que no acabase siendo un proyecto sin terminar. Quizás fue ahí donde empezó a gestarse su personalidad.

Pasó el tiempo, otros Amigurumis más impacientes salieron antes de las manos del tejedor, y el tierno amigurumi rosa que pretendía ser un gato acabó guardado con los proyectos pendientes. Hasta que un día volvió a llamar la atención de su tejedor, y se apiadó de su desdicha decidido a terminarlo. Sólo faltaba por acabar alguna pieza, y coser todo en su sitio tras colocar unos ojitos de seguridad para completarlo todo con el relleno que siempre acababa dando forma a todo Amigurumi. Pero el tejedor notó enseguida que ese muñeco estaba triste: no quería ser un gato. Dispuesto como estaba a que no existiese ningún amigurumi triste, improvisó. Unas pequeñas modificaciones y un par de costuras estratégicas (amén de un hocico apropiado), y quién hacía tiempo iba a ser un gato rosa acabó convertido en ¡¡un precioso cerdito!! Y fue feliz, y comió bellotas de algodón.

pork, amigurumi, pig, cerdo, cerdito


Casi llevados por un cuento infantil, os presento al muñecajo que hoy nos ocupa. La historia de más arriba es cierta en su fondo, todo ello adornado con unas divertidas florituras. Este cerdito empezó con la idea de ser un gato, pero la magia del crochet hizo que acabase siendo lo que es. Todos los amigurumis están compuestos de formas más o menos elementales, y luego agregadas con costuras estratégicas que les dan su forma y su carácter. Por eso, sobre un patrón básico, con sensibles modificaciones en las distintas piezas o su ubicación, podemos hacer que lo que iba a ser un gato acabe siendo un cerdito. Bien podía haber acabado siendo un perrete, un osezno o hasta una cabra, pero cuando presentaba las piezas para ensamblarlo todo me pedía a gritos ser lo que es.

Utilicé un acrílico algodonero (según la etiqueta) que tenía mi madre por casa, y el resultado es de lo más resultón. Desde hace tiempo, me acostumbré a trabajar con algodón, y se trata de una de mis fibras preferidas para tejer amigurumi, pero este acrílico de alta calidad tiene un acabado muy similar. No en vano, desconozco su precio pero estoy seguro de que no vale igual que un acrílico normal y corriente. Al muñeco, minutos antes de coserle el hocico, le agregué los ojos de seguridad de 10mm que podéis observar en las fotos, y no tiene mucho más misterio. Trabajé con una aguja de 2.5mm, y viéndolo puedo afirmar que se tiró demasiado tiempo en la bolsa de proyectos por terminar. Además, es de estos muñecos divertidos que tanto me gusta hacer últimamente ¡¡que son capaces de mover pies y manos para cambiar de postura!! La colita retorcida de por detrás, por cierto, es toda una ñoñada de lo más divertida. De pie, mide unos 27 cm de alto, y unos 21 cm sentado. De ancho, tiene sobre 13 cm, así que es de un tamaño perfecto para cogerlo y jugar con el a contar cuentos.

 

Decidme que os parece la historia de este Cerdito Rosa, si os gusta o si os parece que tiene rasgos algo "felinos", etc. Por mi parte, sólo me queda invocar esa conocida fórmula que todos conocemos y dice colorín, colorado, esta entrada se ha acabado. Un saludo enorme,

[Patrón Gratuito] Andy, el Androide

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La entrada de hoy la comienzo evocando al pasado, tal y cómo empiezan los cuentos de hadas, hace mucho tiempo, en una bitácora cualquiera... Supongo que palabras como iOs o Android ya forman parte del subconsciente colectivo. Con el boom de los llamados teléfonos inteligentes, la tecnología tras ellos ha entrado para quedarse en todos los hogares de quienes utilizan alguno de estos dispositivos. Andy, la mascota de Android, es un simpático robot al que van customizando en cada nueva versión de este sistema operativo para móviles. Es fácil encontrarlo disfrazado de un trillón de cosas. Y sobre él vamos a hablar.

Andy el Androide, by LosHiceYo

Hice este muñecajo para un concurso de una web de tecnología (cosa que recordé al leer mi entrada), y después de eso cayó en el olvido. Pasó el tiempo y alguien (que espero que aún siga mi blog, o vuelva a encontrarme) me contactó pidiéndome el patrón del muñeco: ¡¡enorme error!! No porque no quisiera enviárselo, sino porque no existía: tejí, tejí, tejí (bueno, quizás no tanto), hice foto y a la estantería. Nunca puse por escrito, como me ocurre en muchos casos, la relación de puntos para tejer el simpático robot. No es que se trate de un gran diseño: unas cuantas formas básicas cosidas ingeniosamente, para acabar decorando el conjunto con un par de antenas. 

Cuando me hicieron la entrevista (que tanta ilusión me hizo) para otro blog, se me ocurrió que una forma de agradecer ese interés podía ser mediante un patrón gratuito para todos. Tengo algunos patrones de mi cosecha a la venta, pero eso no quiere decir que no me guste eso de contribuir a la comunidad con mi granito de arena. De modo que rebusqué en el alijo el color perfecto (verde), y crochet en mano me puse con él. Esta vez, si que documenté el proceso y quién lo desee puede descargarse este bonito patrón para tejer su propio androide.

 Andy el Androide, by LosHiceYo 

En el patrón está explicado perfectamente cómo se hace todo, la relación de materiales, etc. y cuenta con numerosas fotos que ilustran el proceso de tejido y ensamblado. Esa es la forma en que comparto mis patrones de pago, así que no he escatimado en recursos a la hora de re-diseñar este muñeco. Podéis encontrarlo en la pestaña superior Patrones, en mi sección de patrones de ravelry (lo cual es muy práctico si utilizáis su sistema de librería para ordenar vuestros patrones digitales), o a través de la plataforma Gurumi.com. Hace no mucho leía sobre la dificultad de que diseñadores que crean su contenido en nuestro idioma publiquen sus patrones y vivan de ello (lo cual me parece mucho decir, la verdad) compartiendo su trabajo en la lengua de Cervantes. Es cierto que los castellano-parlantes gozamos de cierta fama sobre nuestra forma de tratar el contenido digital, pero también es cierto que es muy (MUY) fácil encontrar plataformas donde se distribuye alegremente el trabajo de muchos diseñadores que tienen una gran actividad económica a través de sus diseños, en cualquier idioma. Decir que somos los castellano-parlantes quienes re-distribuimos ese contenido sin remordimiento es una falacia tan manida como los clásicos tópicos regionales. La gente está muy acostumbrada a pagar por contenido tanjible, que se pueda almacenar, y lo digital aún no está valorado como tal por parte de mucha gente. La universalización de la información que ha traido consigo el mundo virtual formado por esa inmensa maraña que es la red de redes ha dado pie a que todo el mundo quiera todo ya y sin necesidad de pagar por ello. Pero criminalizar un idioma resulta tan absurdo como confiar en el buen criterio del traductor de google: se piratea en cualquier lengua.


Dicho lo cual, y para no emborronar esta entrada con cosas que no vienen a cuento, ¡¡descargad y tejed!! Esta entrada, como siempre, la compartiré a través de mis redes sociales. Para que llegue a tanta gente como sea posible, compartid, retwittear, repostear la foto en instagram o tumblr, comentad por aquí... Haced un millón de robots y regaladlos, o guardadlos en una caja mona con un lazo, ¡lo que queráis! Pero no os olvidéis que cuando alguien diseña algo lo hace con la ilusión de que guste a los demás. Se trate de algo de pago, gratuito, con o sin patrón, cada una de esas cosas que hacemos a mano se tejen con cariño y esforzándose por hacerlo lo mejor posible. Es por eso que resulta muy agradable recibir comentarios, ver fotos de vuestros trabajitos e interactuar con todos vosotros en redes sociales. Así que no os olvidéis de ese pequeño feedback, agradeciendo a los autores cuando tejáis alguno de sus diseños: eso hace ganar ilusión por lo que se hace para continuar.

Espero que os guste tejer este pequeño androide, así que esperando vuestras fotos me despido, hasta la próxima entrada. Un saludo enorme,

Una casa de trapillo para Socio

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¿Qué tal se está portando Febrero? ¿Mucho chocolate por San Valentín, o sois más de festejar san Solterín? La operación bikini no acaba de arrancar, así que habrá que programarla en la agenda como cita ineludible, que luego llega el calor (ya que por fin parece que hace un poco de frío) y hay que destaparse...

Dejando a un lado las cursilerías ñoñas de la época, hoy voy a hablaros del trapillo. El trapillo es un material que se puso "de moda" hace un tiempo, siendo muy utilizado por principiantes para aprender a crochetear y conseguir objetos grandes casi de una sentada. Tradicionalmente, el trapillo es un material considerablemente barato: se trataba de excedentes de fabricación de la industria textil, y por eso era fácil encontrar estampados muy extravagantes, pero difícilmente repetibles. Las marcas de la industria se hicieron eco de ese creciente interés por el trapillo y empezaron a fabricarlo, dando lugar a coloraciones controladas, grosor uniforme, etc. Pero esa, desde mi punto de vista, no es la gracia de este material.


El uso de este tipo de "restos" para crear un nuevo tejido no es algo reciente. De hecho, en Andalucía proliferan las cada vez más conocidas jarapas, que se elaboraban mediante el uso de un telar uniendo un sin fin de retales hábilmente cortados en tiras para ser utilizadas como mantas, alfombras, cortinas... Se crea un tejido muy basto, pero hay que tener en cuenta para que es cada cosa: una alfombra de seda no creo que tenga mucho sentido, pero seguro que es cara como la sangre de unicornio (o la tinta de impresora). Mi madre es natural de un pueblo donde la alfarería y la artesanía ligada al campo son seña de identidad, y me contó de una de las jarapas que hay en casa que una jarapa blanca era algo realmente caro (por lo difícil de encontrar todos esos retales blancos) y no estoy seguro si, incluso, pudo formar parte de su ajuar o de alguno de los regalos de su boda.


No obstante, el hecho de que "la industria" metiese mano en ese sector (como si de una mano negra se tratase) hizo que el precio del trapillo se disparase hasta cotas un tanto absurdas. Eso, sumado a la capacidad de los negocios asiáticos de poner precios irrisorios a materiales de dudosa procedencia y calidad hizo que ese boom del trapillo se diluyese como el humo de una barrita de incienso. - NOTA: si, se que hoy estoy especialmente metafórico, pero el día se presta. - Así, se ha vuelto tremendamente frecuente encontrar pilas enormes de trapillo (espacio ocupa, la verdad) en multitud de comercios que no saben que van a hacer con él. Y ahí es donde todo empieza a encajar con esta entrada...

En mi mercería habitual han decidido liquidar el trapillo. Se vende, de vez en cuando, pero ocupa demasiado espacio. Así que Dani, Peque para los amigos, decidió que era una buena idea comprar para hacerle una casa a Socio (el gato que vive en casa). Aparezco en escena cuando Peque, que lo hizo sin intención ninguna, recuerda que no sabe hacer ganchillo pues, sencillamente, prefiere el punto. Así que ahí me encuentro con un puñado de ovillos de trapillo en la estantería y me tengo que poner a tejer una casa al gato.


Como descargo de responsabilidad, es un trabajo rápido que casi se hace solo. No fue necesario buscar patrón: una base del tamaño necesario, subir (esto lo hice usando alternativamente las lazadas delantera y trasera, para que al generar una pequeña textura en el exterior no se apreciase que las vueltas no son cerradas, sino que se va y vuelve), un techo similar a la base y un pequeño ribete para la puerta. Como decía antes, la gracia del trapillo es lo limitado de su stock y la versatilidad de lo que puedes hacer con el material, de modo que cuando se gastó lo que Peque pensó que sería suficiente, hubo que buscar algo que combinase. Al final, ha resultado muy divertida: parece una de esas casas de las islas griegas, blancas con un techo circular azulado, y un marco del mismo tono señalando la entrada (o salida si te pilla dentro, claro...)

El trapillo es un material realmente pesado. Lo trabajé con una aguja grande, pero procurando que quedase realmente apretado para que tuviese cuerpo. Por si solo, es capaz de estar bien colocado, pero la naturaleza inquieta de los gatos les lleva a decidir estar dento o encima según el momento. Por eso, tenemos que buscar una maya de estas de jardín para darle cuerpo y que el gato haga con su casa lo que quiera sin que se desmonte cada dos por tres. De momento, le hemos puesto unos refuerzos de cartón (todo muy diy, que conste) que aguantan bien el tipo. Cuando esté sucia, que lo estará, se pueden sacar los "puntales" y meter en la lavadora sin problemas: he ahí otra de las bondades de este material para tirarlo al suelo.


Espero que os haya parecido, cuando menos, simpática esta casa para gatos. Supongo que teiendo un apartamento propio dejará de utilizar mi portátil como cama supletoria... Si a alguien le hace falta ayuda para tejer algo parecido a su mascota, solo tenéis que avisarme y estaré encantado de echar una mano.

Un saludo enorme,

Manoplas de punto y piel

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Cuando os enseñé mis mitones de punto, y los guantes que tejí después, no os conté que la idea que había tras aquel bonito proyecto era llegar a lo que os enseño hoy.

En una pasarela de moda, el año pasado, me llamaron mucho la atención unos divertidos guantes de punto, decorados con bonitos detalles de pelo. Por aquel entonces, empezaba con el punto y pensé que podría ser un proyecto fácil de abordar si tuviese un poco más de destreza. Pero llegó el verano, y el proyecto quedó en el olvido.

 

Al ver las agujas de doble punta que compré, pensé que este podía ser el proyecto que justificase su uso, y por ello me puse a experimentar con los distintos grosores. En un viaje a Almería, se lo comenté a mi madre y me busqué una lana bonita, coordinada con los reflejos del pelo de una piel de zorro que ella buscó para la ocasión. Era un trozo de piel bastante pequeño, pero la destreza de nuestra peletera de confianza hizo que hubiese piel para cubrir dos juegos de manoplas. El segundo, fue un regalo de Reyes para mi hermano que voló antes de tomarle ninguna foto, así que no os lo puedo enseñar. Modificando el patrón un poco, salío un tercer par para Sofía y un cuarto par para mi madre (ambos dos en un marrón camel), de los cuales tampoco tengo foto, que lucen un pelo algo más largo en color marrón.


Os cuento que para la manopla en sí he utilizado una lana mezcla de acrílico y merino a partes casi iguales, tejida con mis dobles puntas de 3.5mm. Tienen un inicio tubular que crea un borde que me encanta, y no tienen costura al estar tejidas en redondo. Una vez terminadas las manoplas, solo hubo que coser el trozo de piel de zorro al dorso de la mano para obtener el resultado tan chulo que podéis observar en las fotos.


Aprovecho esta entrada para reflexionar sobre un par de cuestiones: 
  • Últimamente, se ha puesto muy de moda que las grandes marcas de la industria textil utilicen prendas tejidas a punto o crochet dentro de sus distintas colecciones. Es cierto que sus contribuciones al mundo de la imagen son innegables, pero prendas tan sencillas como la que ocupa la entrada pueden llegar a costar cientos o miles de euros. Ese universo de consumo hace que objetos como los que tejemos desde hace tiempo quienes formamos parte de este mundillo hayan pasado a ser plena moda, cuando hace unos años no eran más que las extravagancias de unos pocos. Es importante que los artesanos tomemos consciencia de que nuestros trabajos, en muchos casos, inspiran a muchos más de los que nos podamos imaginar. Con el resurgir de lo hecho a mano / hazlo tu mismo (Handmade / DIY), hay una pequeña revolución en la que podemos vestir con prendas que siempre nos han encantado sin parecer tan raritos. Pero eso no está reñido con seguir siendo creativos: es normal tener fuentes de inspiración, pero estas sólo deben servir para alimentar nuestra propia creatividad. Ya que nuestro movimiento ha servido de inspiración a ese gigante del diseño que es la industria textil, ¡sigamos creando para no perder nuestra posición aventajada!
  • El otro punto que quería abordar (de ahí la estructura de esquema) tiene que ver con la piel de zorro que hay al dorso de mis manoplas. Es cierto que existe un enorme debate sobre el uso de pieles animales. Entiendo que para algunos pueda resultar [ofensivo, anacrónico, de mal gusto, etc.] que utilice la piel de un zorrito para decorar (y abrigar) mis manos, pero no se deben llevar las cosas a los extremos. Aunque se hayan cometido, y se cometan, abusos para con los animales, hay que dar un voto de confianza a una industria más que consolidada. No hay que olvidar que hay gente que hace mucho más daño cerca de nosotros, mal-cuidando mascotas, que la inmensa mayoría de granjeros que hacen del uso de las pieles de su ganado parte de su negocio. Llevar, o no, pieles animales es una opción personal. Pero, en muchos casos, las alternativas a las pieles animales (pelo sintético, etc) resultan más perjudiciales para el medio ambiente y esos animales que se trata de proteger que mis manoplas o el bode de una capucha.
Al final, la entrada ha resultado un pelín reivindicativa. En cualquier caso, para no extenderme más sobre el tema, si a alguien le apetece debatir sobre este asunto, estaré encantado de conversar en los comentarios, redes sociales o a través del correo electronico.

Pero debo decir que se trata de una prenda de lo más resultona y llamativa que no suele dejar a nadie indiferente. Yo me suelo desplazar en bicicleta, y los pelos de las manoplas agitados por el viento mientras pedaleo crean un efecto muy divertido mientras cumplen con su misión: ¡¡no dejar que mis dedos pasen frío!! Cuado pensé en tejer esto, yo no tenía en mente que en Málaga, Enero tuviese temperaturas de primavera. Menos mal que de vez en cuando tenemos algún día que me deja usarlas.

Por lo pronto, me despido (como siempre) con ¡un saludo!