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[Review] Comparativa entre agujas de doble punta

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Tal y como prometí cuando os enseñé los mitones y los guantes, hoy traigo una entrada donde comparo las distintas agujas de doble punta que he tenido el gusto de probar. Me gustaría aclarar, en cualquier caso, que mi opinión se basa en mi propia experiencia y las agujas en cuestión han sido compradas con mi dinero. Ninguna marca ha intervenido en este artículo, patrocinando mi prueba en modo alguno.

Para acotar esta prueba de producto, he utilizado agujas de doble punta de 2.5 mm por ser, quzás, el calibre más utilizado a la hora de tejer calcetines. Las agujas en cuestión serán un juego de agujas de bambú de marca desconocida, otro de aluminio de Pony, el modelo Zing de KnitPro y las Colibrí de Addi. La lana empleada, Regia 4-ply para calcetines.


Con el fin de hacerme una idea clara de las diferencias principales a la hora de tejer con cada una de estas agujas, trabajé una muestra de 24 puntos durante 32 vueltas, y unas vueltas extra para hacer un poco de borde. A la mayoría de tejedores este hecho de tejer muestras les puede parecer trivial, pero yo encuentro la mar de práctico tener una muestra para poder calcular con mayor precisión cómo quiero que queden mis trabajos. Sin ir más lejos, con esta muestra confirmo que para agujas de 2.5mm, con 17 puntos durante 23 vueltas consigo una pieza tejida en punto liso (sin bloquear) de 5 cm x 5 cm. Si quisiera calcular cuantos puntos necesito para tejerme un jersey, por ejemplo, bastaría con una sencilla regla de tres.



Empezaré con las agujas de bambú. Cuando compré este juego, por internet, me confundí de "talla" y las compré de 15cm en lugar de los 20 que suelo utilizar. El comprarlas de esa longitud fue un error, pero tenía en mente hacerme con un juego de este material para poder subirlo al avión en caso de tener que viajar, sin peligro de que no me dejasen pasar el arco de seguridad. Me costaron muy baratas, y eso se nota en su calidad: casi parecen más un puñado de brochetas que una herramienta para tejer. Los puntos se deslizan muy poco, como siempre suele ocurrir con este tipo de materiales, y eso hace este tipo de material (junto con la madera) muy recomendable para principiantes a quienes les puede el pánico de que se les escape un punto. Para mi, tengo que reconocer que fue un pequeño suplicio trabajar con ellas, y si tuviese que usar este juego para tejer algo se que me tomaría mucho tiempo, salvo que se tratase de algún hilo o seda que deslice mucho. Una ventaja de las mías es que son bastante puntiagudas, lo cual se agradece siempre con materiales finitos.


Después me pasé a las de aluminio de Pony. Tras la lentitud de las agujas de bambú fue un buen respiro poder tejer a una velocidad más decente. Su punta, no demasiado afilada, resulta perfecta para tejer puntos donde no intervienen muchos cruces o calados. No obstante, las que yo he utilizado no plantearían ningún problema para acometer esta clase de trabajos, si bien tampoco serían las ideales. Es cierto que tejer cruces o calados con unas agujas tan finitas es muy sencillo, pero con ese comentario hago alusión a que no son excesivamente puntiagudas. Son unas agujas aceptables, sin ningún punto real a destacar salvo que son bastante robustas.


Ahora les llega el turno a las Zing de KnitPro. Estas agujas me llamaron la atención por su bonito colorido, su presentación cuidada y su precio ajustado (cuando me las compré). Tejer con ellas es más agradable que con las dos anteriores, y la diferencia de precio respecto a ellas no es elevada en absoluto. Estas agujas son bastante más puntiagudas, y eso es un factor añadido a la hora de trabajar con puntos que requieran un poco más de precisión para coger la hebra de trabajo (cruces, calados, reducciones y aumentos, etc). No obstante, si eres de los que tiene costumbre de empujar las agujas con los dedos para mover los puntos, puede resultar incómodo. Los puntos se deslizan muy rápido, y eso hace que sea muy agradable tejer, pero si no tejes muy apretado es fácil que se escape algún punto, o que pierdas la aguja entera en una mala postura.


Dejé para el final las Addi Colibrí. De momento, sólo puedo decir cosas bonitas de este juego de agujas. Estéticamente, llaman mucho la atención al ser cada aguja de un color. En la mano no se aprecia que tengas una aguja de lo ligeras que son. Cada uno de los extremos es diferente: una punta es un poco más redondeada y la otra más afilada, lo cual las hace aptas para cualquier tipo de trabajo. Sinceramente, si me quitasen todas las demás me daría igual, ahora que tengo estas. Los puntos se deslizan muy rápido con ellas, y su ligereza hace que tejer sea mucho más descansado y productivo. La única pega que les puedo poner es el precio del que siempre hacen gala las herramientas de esta marca alemana.

Finalmente, un problema que puede ser común para agujas tan finas como estas es la presión ejercida sobre ellas al tejer. Para eso, las peores son las de bambú. Aunque este material es muy flexible, al ser tan finas es probable que puedan romperse si nuestra tendencia es tejer "apretado". Las Colibrí no se rompen, pero están hechas de aluminio hueco y eso hace que sean fáciles de doblar si ocurre el clásico accidente de sentarse sobre alguna de ellas. Las más robustas a estos efectos, tanto las Zing como las de aluminio convencionales, pero todas las agujas finas son presas de esta clase de accidentes en mayor o menor grado. No obstante, este problema se minimiza cuando se aumenta el grosor de las agujas. Una de las ventajas obvias es que, como no necesitas llevar un gran alijo encima, sino un par de útiles, hace del uso de estos calibres pequeños algo óptimo para tejer mientras viajas (y si no me creéis, echad un ojo a mi Instagram...)

Por resumir un poco mi experiencia, el orden de preferencia sería justo el inverso al que utilicé para tejer mi muestra: las mejores, las Addi Colibrí, seguidas por las Zing de KnitPro y las de aluminio de Pony, dejando en último lugar las de bambú. Estoy seguro que hay agujas de bambú y de madera de marcas con solera capaces de estar a la altura de las campeonas de este ranking, pero con lo que yo he utilizado, estas son mis conclusiones. Antes de utilizar estas agujas usé las de madera de abedul de KnitPro (en su formato circular), y puedo decir que ese material me encanta: todo mi juego de agujas circulares es de madera. Pero la madera puede presentar el problema del que hablé antes: en una ocasión presté las de 3mm y una de ellas acabó hecha añicos.

Espero que las fotos que ilustran esta entrada sean de vuestro agrado, y que mi opinión os haya parecido útil. Si se me permite terminar esta entrada con un consejo, es muy importante que probéis distintos materiales hasta dar con el que os resulte más cómodo. Hay materiales que han quedado fuera de mi prueba, como puede ser la fibra de carbono con puntas de niquel, las maderas nobles que usan algunas marcas, las que usaban las bisabuelas de nuestra generación (hierro o acero, bien duraderas, pesadas y frias al tacto), el vinilo de colores, ... Pero una cosa si que tengo clara: las marcas de renombre, y que ya llevan mucho tiempo creando herramientas para nuestros hobbies, saben muy bien como hacer nuestra experiencia mucho más agradable y productiva, ajustándose a distintos presupuestos. En algunos casos, una pequeña inversión extra mejora (y mucho) nuestra forma de trabajar y, siendo objetivos, son elementos que nos acompañarán durante mucho tiempo.

Ya terminando esta entrada, se me ocurre un nuevo tema del que hablar y discutir en el futuro: uso de circulares con su Magic Loop vs Agujas de Doble Punta para trabajar proyectos sin costura. Por lo pronto, me despido hasta una próxima entrada. ¡Dejadme vuestras impresiones, comentarios o preguntas comentando la entrada, usando redes sociales o por mail!

Un saludo enorme,

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