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[Patrón Gratuito] Andy, el Androide

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La entrada de hoy la comienzo evocando al pasado, tal y cómo empiezan los cuentos de hadas, hace mucho tiempo, en una bitácora cualquiera... Supongo que palabras como iOs o Android ya forman parte del subconsciente colectivo. Con el boom de los llamados teléfonos inteligentes, la tecnología tras ellos ha entrado para quedarse en todos los hogares de quienes utilizan alguno de estos dispositivos. Andy, la mascota de Android, es un simpático robot al que van customizando en cada nueva versión de este sistema operativo para móviles. Es fácil encontrarlo disfrazado de un trillón de cosas. Y sobre él vamos a hablar.

Andy el Androide, by LosHiceYo

Hice este muñecajo para un concurso de una web de tecnología (cosa que recordé al leer mi entrada), y después de eso cayó en el olvido. Pasó el tiempo y alguien (que espero que aún siga mi blog, o vuelva a encontrarme) me contactó pidiéndome el patrón del muñeco: ¡¡enorme error!! No porque no quisiera enviárselo, sino porque no existía: tejí, tejí, tejí (bueno, quizás no tanto), hice foto y a la estantería. Nunca puse por escrito, como me ocurre en muchos casos, la relación de puntos para tejer el simpático robot. No es que se trate de un gran diseño: unas cuantas formas básicas cosidas ingeniosamente, para acabar decorando el conjunto con un par de antenas. 

Cuando me hicieron la entrevista (que tanta ilusión me hizo) para otro blog, se me ocurrió que una forma de agradecer ese interés podía ser mediante un patrón gratuito para todos. Tengo algunos patrones de mi cosecha a la venta, pero eso no quiere decir que no me guste eso de contribuir a la comunidad con mi granito de arena. De modo que rebusqué en el alijo el color perfecto (verde), y crochet en mano me puse con él. Esta vez, si que documenté el proceso y quién lo desee puede descargarse este bonito patrón para tejer su propio androide.

 Andy el Androide, by LosHiceYo 

En el patrón está explicado perfectamente cómo se hace todo, la relación de materiales, etc. y cuenta con numerosas fotos que ilustran el proceso de tejido y ensamblado. Esa es la forma en que comparto mis patrones de pago, así que no he escatimado en recursos a la hora de re-diseñar este muñeco. Podéis encontrarlo en la pestaña superior Patrones, en mi sección de patrones de ravelry (lo cual es muy práctico si utilizáis su sistema de librería para ordenar vuestros patrones digitales), o a través de la plataforma Gurumi.com. Hace no mucho leía sobre la dificultad de que diseñadores que crean su contenido en nuestro idioma publiquen sus patrones y vivan de ello (lo cual me parece mucho decir, la verdad) compartiendo su trabajo en la lengua de Cervantes. Es cierto que los castellano-parlantes gozamos de cierta fama sobre nuestra forma de tratar el contenido digital, pero también es cierto que es muy (MUY) fácil encontrar plataformas donde se distribuye alegremente el trabajo de muchos diseñadores que tienen una gran actividad económica a través de sus diseños, en cualquier idioma. Decir que somos los castellano-parlantes quienes re-distribuimos ese contenido sin remordimiento es una falacia tan manida como los clásicos tópicos regionales. La gente está muy acostumbrada a pagar por contenido tanjible, que se pueda almacenar, y lo digital aún no está valorado como tal por parte de mucha gente. La universalización de la información que ha traido consigo el mundo virtual formado por esa inmensa maraña que es la red de redes ha dado pie a que todo el mundo quiera todo ya y sin necesidad de pagar por ello. Pero criminalizar un idioma resulta tan absurdo como confiar en el buen criterio del traductor de google: se piratea en cualquier lengua.


Dicho lo cual, y para no emborronar esta entrada con cosas que no vienen a cuento, ¡¡descargad y tejed!! Esta entrada, como siempre, la compartiré a través de mis redes sociales. Para que llegue a tanta gente como sea posible, compartid, retwittear, repostear la foto en instagram o tumblr, comentad por aquí... Haced un millón de robots y regaladlos, o guardadlos en una caja mona con un lazo, ¡lo que queráis! Pero no os olvidéis que cuando alguien diseña algo lo hace con la ilusión de que guste a los demás. Se trate de algo de pago, gratuito, con o sin patrón, cada una de esas cosas que hacemos a mano se tejen con cariño y esforzándose por hacerlo lo mejor posible. Es por eso que resulta muy agradable recibir comentarios, ver fotos de vuestros trabajitos e interactuar con todos vosotros en redes sociales. Así que no os olvidéis de ese pequeño feedback, agradeciendo a los autores cuando tejáis alguno de sus diseños: eso hace ganar ilusión por lo que se hace para continuar.

Espero que os guste tejer este pequeño androide, así que esperando vuestras fotos me despido, hasta la próxima entrada. Un saludo enorme,

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Una casa de trapillo para Socio

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¿Qué tal se está portando Febrero? ¿Mucho chocolate por San Valentín, o sois más de festejar san Solterín? La operación bikini no acaba de arrancar, así que habrá que programarla en la agenda como cita ineludible, que luego llega el calor (ya que por fin parece que hace un poco de frío) y hay que destaparse...

Dejando a un lado las cursilerías ñoñas de la época, hoy voy a hablaros del trapillo. El trapillo es un material que se puso "de moda" hace un tiempo, siendo muy utilizado por principiantes para aprender a crochetear y conseguir objetos grandes casi de una sentada. Tradicionalmente, el trapillo es un material considerablemente barato: se trataba de excedentes de fabricación de la industria textil, y por eso era fácil encontrar estampados muy extravagantes, pero difícilmente repetibles. Las marcas de la industria se hicieron eco de ese creciente interés por el trapillo y empezaron a fabricarlo, dando lugar a coloraciones controladas, grosor uniforme, etc. Pero esa, desde mi punto de vista, no es la gracia de este material.


El uso de este tipo de "restos" para crear un nuevo tejido no es algo reciente. De hecho, en Andalucía proliferan las cada vez más conocidas jarapas, que se elaboraban mediante el uso de un telar uniendo un sin fin de retales hábilmente cortados en tiras para ser utilizadas como mantas, alfombras, cortinas... Se crea un tejido muy basto, pero hay que tener en cuenta para que es cada cosa: una alfombra de seda no creo que tenga mucho sentido, pero seguro que es cara como la sangre de unicornio (o la tinta de impresora). Mi madre es natural de un pueblo donde la alfarería y la artesanía ligada al campo son seña de identidad, y me contó de una de las jarapas que hay en casa que una jarapa blanca era algo realmente caro (por lo difícil de encontrar todos esos retales blancos) y no estoy seguro si, incluso, pudo formar parte de su ajuar o de alguno de los regalos de su boda.


No obstante, el hecho de que "la industria" metiese mano en ese sector (como si de una mano negra se tratase) hizo que el precio del trapillo se disparase hasta cotas un tanto absurdas. Eso, sumado a la capacidad de los negocios asiáticos de poner precios irrisorios a materiales de dudosa procedencia y calidad hizo que ese boom del trapillo se diluyese como el humo de una barrita de incienso. - NOTA: si, se que hoy estoy especialmente metafórico, pero el día se presta. - Así, se ha vuelto tremendamente frecuente encontrar pilas enormes de trapillo (espacio ocupa, la verdad) en multitud de comercios que no saben que van a hacer con él. Y ahí es donde todo empieza a encajar con esta entrada...

En mi mercería habitual han decidido liquidar el trapillo. Se vende, de vez en cuando, pero ocupa demasiado espacio. Así que Dani, Peque para los amigos, decidió que era una buena idea comprar para hacerle una casa a Socio (el gato que vive en casa). Aparezco en escena cuando Peque, que lo hizo sin intención ninguna, recuerda que no sabe hacer ganchillo pues, sencillamente, prefiere el punto. Así que ahí me encuentro con un puñado de ovillos de trapillo en la estantería y me tengo que poner a tejer una casa al gato.


Como descargo de responsabilidad, es un trabajo rápido que casi se hace solo. No fue necesario buscar patrón: una base del tamaño necesario, subir (esto lo hice usando alternativamente las lazadas delantera y trasera, para que al generar una pequeña textura en el exterior no se apreciase que las vueltas no son cerradas, sino que se va y vuelve), un techo similar a la base y un pequeño ribete para la puerta. Como decía antes, la gracia del trapillo es lo limitado de su stock y la versatilidad de lo que puedes hacer con el material, de modo que cuando se gastó lo que Peque pensó que sería suficiente, hubo que buscar algo que combinase. Al final, ha resultado muy divertida: parece una de esas casas de las islas griegas, blancas con un techo circular azulado, y un marco del mismo tono señalando la entrada (o salida si te pilla dentro, claro...)

El trapillo es un material realmente pesado. Lo trabajé con una aguja grande, pero procurando que quedase realmente apretado para que tuviese cuerpo. Por si solo, es capaz de estar bien colocado, pero la naturaleza inquieta de los gatos les lleva a decidir estar dento o encima según el momento. Por eso, tenemos que buscar una maya de estas de jardín para darle cuerpo y que el gato haga con su casa lo que quiera sin que se desmonte cada dos por tres. De momento, le hemos puesto unos refuerzos de cartón (todo muy diy, que conste) que aguantan bien el tipo. Cuando esté sucia, que lo estará, se pueden sacar los "puntales" y meter en la lavadora sin problemas: he ahí otra de las bondades de este material para tirarlo al suelo.


Espero que os haya parecido, cuando menos, simpática esta casa para gatos. Supongo que teiendo un apartamento propio dejará de utilizar mi portátil como cama supletoria... Si a alguien le hace falta ayuda para tejer algo parecido a su mascota, solo tenéis que avisarme y estaré encantado de echar una mano.

Un saludo enorme,

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Manoplas de punto y piel

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Cuando os enseñé mis mitones de punto, y los guantes que tejí después, no os conté que la idea que había tras aquel bonito proyecto era llegar a lo que os enseño hoy.

En una pasarela de moda, el año pasado, me llamaron mucho la atención unos divertidos guantes de punto, decorados con bonitos detalles de pelo. Por aquel entonces, empezaba con el punto y pensé que podría ser un proyecto fácil de abordar si tuviese un poco más de destreza. Pero llegó el verano, y el proyecto quedó en el olvido.

 

Al ver las agujas de doble punta que compré, pensé que este podía ser el proyecto que justificase su uso, y por ello me puse a experimentar con los distintos grosores. En un viaje a Almería, se lo comenté a mi madre y me busqué una lana bonita, coordinada con los reflejos del pelo de una piel de zorro que ella buscó para la ocasión. Era un trozo de piel bastante pequeño, pero la destreza de nuestra peletera de confianza hizo que hubiese piel para cubrir dos juegos de manoplas. El segundo, fue un regalo de Reyes para mi hermano que voló antes de tomarle ninguna foto, así que no os lo puedo enseñar. Modificando el patrón un poco, salío un tercer par para Sofía y un cuarto par para mi madre (ambos dos en un marrón camel), de los cuales tampoco tengo foto, que lucen un pelo algo más largo en color marrón.


Os cuento que para la manopla en sí he utilizado una lana mezcla de acrílico y merino a partes casi iguales, tejida con mis dobles puntas de 3.5mm. Tienen un inicio tubular que crea un borde que me encanta, y no tienen costura al estar tejidas en redondo. Una vez terminadas las manoplas, solo hubo que coser el trozo de piel de zorro al dorso de la mano para obtener el resultado tan chulo que podéis observar en las fotos.


Aprovecho esta entrada para reflexionar sobre un par de cuestiones: 
  • Últimamente, se ha puesto muy de moda que las grandes marcas de la industria textil utilicen prendas tejidas a punto o crochet dentro de sus distintas colecciones. Es cierto que sus contribuciones al mundo de la imagen son innegables, pero prendas tan sencillas como la que ocupa la entrada pueden llegar a costar cientos o miles de euros. Ese universo de consumo hace que objetos como los que tejemos desde hace tiempo quienes formamos parte de este mundillo hayan pasado a ser plena moda, cuando hace unos años no eran más que las extravagancias de unos pocos. Es importante que los artesanos tomemos consciencia de que nuestros trabajos, en muchos casos, inspiran a muchos más de los que nos podamos imaginar. Con el resurgir de lo hecho a mano / hazlo tu mismo (Handmade / DIY), hay una pequeña revolución en la que podemos vestir con prendas que siempre nos han encantado sin parecer tan raritos. Pero eso no está reñido con seguir siendo creativos: es normal tener fuentes de inspiración, pero estas sólo deben servir para alimentar nuestra propia creatividad. Ya que nuestro movimiento ha servido de inspiración a ese gigante del diseño que es la industria textil, ¡sigamos creando para no perder nuestra posición aventajada!
  • El otro punto que quería abordar (de ahí la estructura de esquema) tiene que ver con la piel de zorro que hay al dorso de mis manoplas. Es cierto que existe un enorme debate sobre el uso de pieles animales. Entiendo que para algunos pueda resultar [ofensivo, anacrónico, de mal gusto, etc.] que utilice la piel de un zorrito para decorar (y abrigar) mis manos, pero no se deben llevar las cosas a los extremos. Aunque se hayan cometido, y se cometan, abusos para con los animales, hay que dar un voto de confianza a una industria más que consolidada. No hay que olvidar que hay gente que hace mucho más daño cerca de nosotros, mal-cuidando mascotas, que la inmensa mayoría de granjeros que hacen del uso de las pieles de su ganado parte de su negocio. Llevar, o no, pieles animales es una opción personal. Pero, en muchos casos, las alternativas a las pieles animales (pelo sintético, etc) resultan más perjudiciales para el medio ambiente y esos animales que se trata de proteger que mis manoplas o el bode de una capucha.
Al final, la entrada ha resultado un pelín reivindicativa. En cualquier caso, para no extenderme más sobre el tema, si a alguien le apetece debatir sobre este asunto, estaré encantado de conversar en los comentarios, redes sociales o a través del correo electronico.

Pero debo decir que se trata de una prenda de lo más resultona y llamativa que no suele dejar a nadie indiferente. Yo me suelo desplazar en bicicleta, y los pelos de las manoplas agitados por el viento mientras pedaleo crean un efecto muy divertido mientras cumplen con su misión: ¡¡no dejar que mis dedos pasen frío!! Cuado pensé en tejer esto, yo no tenía en mente que en Málaga, Enero tuviese temperaturas de primavera. Menos mal que de vez en cuando tenemos algún día que me deja usarlas.

Por lo pronto, me despido (como siempre) con ¡un saludo!

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