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Manoplas de punto y piel

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Cuando os enseñé mis mitones de punto, y los guantes que tejí después, no os conté que la idea que había tras aquel bonito proyecto era llegar a lo que os enseño hoy.

En una pasarela de moda, el año pasado, me llamaron mucho la atención unos divertidos guantes de punto, decorados con bonitos detalles de pelo. Por aquel entonces, empezaba con el punto y pensé que podría ser un proyecto fácil de abordar si tuviese un poco más de destreza. Pero llegó el verano, y el proyecto quedó en el olvido.

 

Al ver las agujas de doble punta que compré, pensé que este podía ser el proyecto que justificase su uso, y por ello me puse a experimentar con los distintos grosores. En un viaje a Almería, se lo comenté a mi madre y me busqué una lana bonita, coordinada con los reflejos del pelo de una piel de zorro que ella buscó para la ocasión. Era un trozo de piel bastante pequeño, pero la destreza de nuestra peletera de confianza hizo que hubiese piel para cubrir dos juegos de manoplas. El segundo, fue un regalo de Reyes para mi hermano que voló antes de tomarle ninguna foto, así que no os lo puedo enseñar. Modificando el patrón un poco, salío un tercer par para Sofía y un cuarto par para mi madre (ambos dos en un marrón camel), de los cuales tampoco tengo foto, que lucen un pelo algo más largo en color marrón.


Os cuento que para la manopla en sí he utilizado una lana mezcla de acrílico y merino a partes casi iguales, tejida con mis dobles puntas de 3.5mm. Tienen un inicio tubular que crea un borde que me encanta, y no tienen costura al estar tejidas en redondo. Una vez terminadas las manoplas, solo hubo que coser el trozo de piel de zorro al dorso de la mano para obtener el resultado tan chulo que podéis observar en las fotos.


Aprovecho esta entrada para reflexionar sobre un par de cuestiones: 
  • Últimamente, se ha puesto muy de moda que las grandes marcas de la industria textil utilicen prendas tejidas a punto o crochet dentro de sus distintas colecciones. Es cierto que sus contribuciones al mundo de la imagen son innegables, pero prendas tan sencillas como la que ocupa la entrada pueden llegar a costar cientos o miles de euros. Ese universo de consumo hace que objetos como los que tejemos desde hace tiempo quienes formamos parte de este mundillo hayan pasado a ser plena moda, cuando hace unos años no eran más que las extravagancias de unos pocos. Es importante que los artesanos tomemos consciencia de que nuestros trabajos, en muchos casos, inspiran a muchos más de los que nos podamos imaginar. Con el resurgir de lo hecho a mano / hazlo tu mismo (Handmade / DIY), hay una pequeña revolución en la que podemos vestir con prendas que siempre nos han encantado sin parecer tan raritos. Pero eso no está reñido con seguir siendo creativos: es normal tener fuentes de inspiración, pero estas sólo deben servir para alimentar nuestra propia creatividad. Ya que nuestro movimiento ha servido de inspiración a ese gigante del diseño que es la industria textil, ¡sigamos creando para no perder nuestra posición aventajada!
  • El otro punto que quería abordar (de ahí la estructura de esquema) tiene que ver con la piel de zorro que hay al dorso de mis manoplas. Es cierto que existe un enorme debate sobre el uso de pieles animales. Entiendo que para algunos pueda resultar [ofensivo, anacrónico, de mal gusto, etc.] que utilice la piel de un zorrito para decorar (y abrigar) mis manos, pero no se deben llevar las cosas a los extremos. Aunque se hayan cometido, y se cometan, abusos para con los animales, hay que dar un voto de confianza a una industria más que consolidada. No hay que olvidar que hay gente que hace mucho más daño cerca de nosotros, mal-cuidando mascotas, que la inmensa mayoría de granjeros que hacen del uso de las pieles de su ganado parte de su negocio. Llevar, o no, pieles animales es una opción personal. Pero, en muchos casos, las alternativas a las pieles animales (pelo sintético, etc) resultan más perjudiciales para el medio ambiente y esos animales que se trata de proteger que mis manoplas o el bode de una capucha.
Al final, la entrada ha resultado un pelín reivindicativa. En cualquier caso, para no extenderme más sobre el tema, si a alguien le apetece debatir sobre este asunto, estaré encantado de conversar en los comentarios, redes sociales o a través del correo electronico.

Pero debo decir que se trata de una prenda de lo más resultona y llamativa que no suele dejar a nadie indiferente. Yo me suelo desplazar en bicicleta, y los pelos de las manoplas agitados por el viento mientras pedaleo crean un efecto muy divertido mientras cumplen con su misión: ¡¡no dejar que mis dedos pasen frío!! Cuado pensé en tejer esto, yo no tenía en mente que en Málaga, Enero tuviese temperaturas de primavera. Menos mal que de vez en cuando tenemos algún día que me deja usarlas.

Por lo pronto, me despido (como siempre) con ¡un saludo!

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